Un muro alzado entre nuestros corazones,pero no podrán mantenerlo toda la eternidad, algún día la luz de los sueños lo hará caer y nuestro amor como la brisa del viento volverá....no tengas miedo, no hables, no te muevas, estoy aquí a tu lado... ¿No me sientes? Al tocarme por primera vez, sentirás el calor pero aún no sabrás dónde, tal vez sea sobre tus ojos... ¿Quién puede borrar este momento? Ésto no tiene final... ¿No lo ves?
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Si nuestros sueños se hicieran realidad... ¿Cómo sería nuestra vida en la actualidad?
En el fondo del corazón, todos soñamos, todos creemos que tenemos un don, que podemos ofrecer algo especial, que podemos amar de una manera única, que podemos comunicarnos y entendernos con los demás de un modo muy singular, que podemos mejorar este mundo.
Entonces... Sigamos confiados y poniendo todo para lograr lo que queremos en la vida.
Mantengamos vivas las aspiraciones y no dejemos todo en manos del destino.
Hagamos nuestra parte del trabajo construyendo sobre los sueños, avanzando sobre las aspiraciones, sabiendo que los logros necesitan de mucho esfuerzo, de coraje, de tiempo, de aciertos y errores, de tristezas, de alegrías y esencialmente de la fe, que es ese llamado interior que te sacude y te levanta cuando bajo cualquier excusa comienzas a renunciar.
¿Cómo seria el mundo sin la mujer?
La humanidad no hubiera vivido,
el amor no tendría razón de ser,
sin ella la vida no tendría sentido.
¿Para que montañas, mar y lagunas?
De nada serviría el cielo y las estrellas,
tampoco podría regalar la luna.
¿Que haría el mundo sin su presencia?
Todo estaría muerto, seria silencio,
la casa, el jardín notarían su ausencia
ya no habría vida, sería un desierto.
¡Por ti mujer se mueve el universo!
por eso escribo poemas y versos,
fuente inagotable de admiración.
Cuando estés perdida bajo un cielo triste y gris
y nada, nada te haga felíz,
pon tu pensamiento en mí y nómbrame sin más,
recuerda que siempre tendrás mi amistad.
Háblame, búscame y al lugar que quieras iré,
a tu lado, allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé,
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel.
Cuando estés vencida y en ti no encuentres paz
y al dolor te entregues por los demás,
mira dentro tuyo y allí me encontrarás,
soy esa pequeña luz de amistad.
Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre, allí estaré.
La distancia no existirá para este cariño jamás
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel.
Ya sabes que en mi alma tienes lugar
un puerto donde llegar, abierto para tus sueños,
tus penas y sentimientos, y yo te lo ofrezco.
Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre, allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé,
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel
Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reir sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna...
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin
¿Cuantas veces vamos hacia allá?
¿Cuántas veces volvemos de allá?
¿Cuántos libros leemos?
Para saber el argumento
¿Cuántas veces soñamos despiertos?
Perdiéndonos en nuestros propios sueños
Dejando la realidad a un lado
Para vivir la ficción y sentir su peligro
¿Cuántas fotos tenemos en una habitación?
¿Cuántas fotos tenemos en una casa?
Para guardar el recuerdo de aquel instante
Para no perderlo en el camino del tiempo
¿Cuantas veces discutimos por tonterías?
Que a veces nos llevan al fracaso cuesta abajo
Acaso las familias no discuten
Acaso los enamorados no discuten
Acaso los amigos no discuten
Lo malo es no reconciliarse
Dejando palabras dentro que deberían salir
Dejando palabras fuera que deberían haberse quedado dentro
Todos tenemos pequeñas manías que hacen desesperar
Chicas y chicos normales habitando un mundo loco
Con defectos que todos los ojos ven
Con virtudes que pocos ojos ven
¿Sabemos dónde está el bien?
¿Distinguimos el mal?
¿Hemos encontrado nuestro lugar?
¿Por qué nos asusta lo desconocido?
¿Porque a veces tomamos decisiones tarde?
Esa es la vida real de cada día
Llena de tropezones y renuncias
Llena de relojes marcando las horas
¿Cuántos navegantes sin su barco existen?
¿Cuantas almas viven fuera de sus cuerpos?
¿Cuándo se debe amar, cuándo está bien o cuándo está mal hacerlo?, ¿cuándo se debe olvidar a quien se quiere?, ¿quién pone los límites, quién tiene derecho a hacerlo?
Cuando hablamos de amores prohibidos o imposibles nada está dicho, cada historia es distinta una de otra. Qué sucede cuando sientes algo muy fuerte e intenso por alguien y eres correspondido, qué sucede cuando ese ‘amor’ es un imposible, quién tiene derecho a pedirte que renuncies a lo que sientes, o pedirle a él o ella a que renuncie también a esos sentimientos.
En cuestiones de amores o relaciones ‘prohibidas’ uno no manda, las cosas simplemente suceden y aunque durante mucho tiempo te hayas repetido que tendrás cuidado en enamorarte, en ‘no complicarte’ porque quieres amar en libertad, las situaciones se dan sin que las pienses y cuando menos cuenta te das el amor llegó a tío, aunque sepas que aquello es un imposible, un amor prohibido.
Llegaste en un mal momento, era tarde para ti, era tarde para él o ella… qué hacer en esa situación: acaso voltear la mirada y alejarte o, por el contrario, amar sin restricción, entregarte completamente, aun sabiendo que aquello no está permitido, que aquello está mal... igual te entregas como nunca antes, como nunca a nadie.
Te conformas con encuentros furtivos, con algunas horas o acaso minutos en los que dan rienda suelta a la pasión, a la emoción, a aquello que cada vez se vuelve más intenso, aquello que cada vez los une más pero que también los complica más, se entregan secretamente a una relación clandestina y no importa, lo que cuenta es que en ese momento están juntos y lo viven plenamente porque aquello es algo de lo que no pueden y –sobretodo- no quieren escapar.
Viven intensamente lo poco que pueden, son libres para entregarse, tal vez no es amor, no se explican qué es pero saben que es distinto a lo que sintieron antes, creen que van camino a la locura, saben que quieren intentarlo, que se necesitan el uno del otro, que darían lo que fuera por ser libres e intentar una relación, saben que realmente podría funcionar.
No se explican por qué, porqué ahora, porqué llegó tan tarde, porqué quieren dejarlo todo y arriesgar… no se explican por qué el amor puede ser tan complicado, lo único que saben es que quieren estar juntos, y tratan de huir de ello aunque resulte difícil hacerlo.
Y dicen adiós, tres, cuatro, cinco veces, y vuelven a estar juntos porque la pasión y la emoción son mucho más fuertes que uno mismo, saben que está mal pero no pueden dejarse, y por más intentos que hagan de abandonarse no pueden, pasan los días y aun tratando de ser fuertes vuelven a tenerse.
No se trata solo de sexo, en esto hay mucho más, el sexo es el epílogo de un encuentro, tienen tan poco tiempo que si no se toman no podrán volver a dejarse, y se entregan tan fuertemente que en vez de alejarse cada vez se unen más.
Quieres gritar, quieres dejar todo y entregarte a esta nueva pasión pero sientes al coger su mano, al besarla o acaso al tomarla, sientes que debes continuar tu vida planificada y fingir que lo que tienes es perfecto para ti.
Y llega la noche y te preguntas porque no eres capaz de tomar valor y dejar lo que tienes por lo que quieres intentar, te preguntas si acaso el día en que te decidas será tarde, sabes que la otra persona se encuentra allí, que aún te espera, pero sabes también que no será por mucho tiempo, que llegará un momento en que se cansará de esperar por ti, por tu decisión, y te agobia el saberlo, te angustia sentir temor y no querer lastimar a nadie.
Sabes que la cobardía le está ganando a tu razón, recuerdas que tenías una vida planificada y de pronto todo cambió, conociste a quien te hizo titubear, a quien te hizo olvidar, a quien te hizo querer cambiar e intentar algo distinto e intenso, sabes qué es lo que quieres pero sientes que no puedes hacerlo, y te preguntas ¿quién te impide dejar todo?, no lo sabes, solo crees que es tu ‘deber’ seguir con lo que tienes
Te castigas ti mismo, crees que no importa lo que sientes, crees que te debes ser feliz con lo que tienes, aun sabiendo que no es verdad, que por más que lo intentes siempre querrás a quien espera por ti, y sabes que no puedes más, pero nuevamente retrocedes y te abruma el sentirte atado y no poder hacer nada para remediarlo.
Sabes que si no decides ahora nunca podrás hacerlo… entonces te preguntas por qué no lo intentas, por qué no te atreves a arriesgar, por qué no dejas lo que tienes por lo que sabes será distinto: una locura tal vez, algo que jamás pensaste pero que sientes en tu corazón que sí podría funcionar.
Lo único que necesitas es tomar valor, lo demás lo encontrarás en el camino, y la otra persona espera que sepas tomar la mejor decisión, y piensas que no hay nada más duro que equivocarse y peor sabiendo que eso está sucediendo.
Y te mira porque sabes que decidirás mal, que no arriesgarás, y solo alcanza a decir: ‘entrégate, vive, siente intensamente… si eso es lo que quieres, si sabes dentro de ti que mueres por hacerlo, aún estoy aquí, por ti y para ti... no dejes que me vaya’.
Le das un beso, evitas mirarla y solo te vas, le dices adiós ‘llegamos tarde... hubieras sido mi gran amor... lo siento... perdón’.
Y en la soledad de tu habitación te cuestionas si algún día te arrepentirás de haber dicho no, de haber dejado ir a quien crees que merecía el arriesgar... pasarán los años y siempre esa duda estará, y pensarás que algún día simplemente te arrepentirás
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