No me permitas que me marche
Con la sed de mi alma
Recostada en tu pecho
No permitas que me marche
Sin llegar a sentir tu voz acelerada
Delirio de un juego de manos
Que no llegan a tocarme
No me permitas que me marche
Con este sentimiento voraz
De un cuerpo desnudo hambriento
No me permitas que me marche
Sin llevarme el aroma de tu piel dispuesta
A punto de disputar un duelo de diosas
No me permitas que me marche
Porque tu deseo es notable por detenerme
Tu boca está ansiosa por entregarse a
La batalla más pasional jamás sentida
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