Sensación plena y divina
es la que cuando más allá
del pensamiento y el corazón,
del silencio, descubres que existe
un cielo inmenso e infinito,
en el que como ave en viaje majestuoso
y celestial, has aprendido por amor a realizar,
hacia el rayo de luz que ilumine nuestras vidas;
estrella fugaz que hacia tu horizonte nos haces mirar.
Solo somos los que por nacer se están matando,
los que por amor se van liberando,
somos dos ríos que corren paralelos en busca del mar azul;
somos quizás la conciencia del que dirán
que nos dicta: ni siquiera amándonos con todo el cuerpo,
con todo el pensamiento y el corazón podremos el amor que nos sentimos divinizar.
Pero nuestro amor es cuerpo, es pensamiento, es corazón,
es diáfano, luz, transformación pura como las perlas de coral, profundo como las aguas del mar; es sensación plena por nuestras almas que se aman.
¡amor espiritual!
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