viernes, 2 de diciembre de 2011

1 parte VIAJANDO A ITALIA

Cuando se marcha de la ciudad de su amada, le pidió a una amiga que tenían en común, que le ayudaría, porque ella ya no estaría aquí para hacerlo, partía en un día, destino Italia, le habían concedido un puesto en un lujoso complejo hotelero y era una gran oportunidad para su carrera profesional.
Se sentía entristecida de tenerla que dejar, también le dio una carta con el número del hotel donde trabajaría y también la dirección donde voy a residir, bajo la cabeza, porque sabía que por seguro nunca la llamaría y mucho menos le iría a visitar, pero la esperanza es lo último que se pierde, pero ya no podía seguir soportando la incentumbre de un amor no correspondido y vivir esperando el quizás.
La amiga de ambas se encontró con su otra amiga, que siempre se saltaba las reglas, era desconcertante que ella no quisiera hacer nada con su vida, quería en verdad ayudarla pero simplemente ella no se dejaba ayudar, esperaba poder hacer algo por ella cuando Estela ya no estuviese.
Unos días antes, habían mantenido una conversión, las dos amigas, de la partida de Estela.
Elena comenzó a hablarle, diciéndole, así que te aceptaron, en un tono tranquilo y ligeramente contento, a lo que Estela respondió que sí, ¿me extrañaras?
El rostro de Elena se entristeció, diciéndole que tonta eres, por que debería, por supuesto que no, ¿Por qué debería extrañarte? volviendo a su estado racional de siempre.
Estela le abrazo, mirándole de una manera tierna, porque no tendrás quien te haga sentir así de especial.
Elena medio molesta, quería decirle algún despropósito pero le tomo con delicadeza el rostro y le paso la mano por la cara, insinuando si podían tener un beso de despedida.
Entonces bruscamente Elena se separó de ella y le dio la espalda, para decirla, yo ya sabes que te aprecio, pero una cosa es apreciar y otra es……yo no…..se me hace tarde me marcho.
Entonces Estela la alcanza, abrazándola por la espalda, tan solo un abrazo de despedida, sería suficiente para mí, mientras la sujetaba con firmeza y suavidad, recargándola por completo en su cuerpo, a lo que Elena respondió con un suspiro, al sentirse sorprendida ella misma por el repentino sentimiento que le producía estar en sus brazos.
Elena pensó que no tenía porque extrañarla, porque debía sentirse así de triste, no puedo pensar que no quiero que te vayas, no tengo porque sentirme bien dentro de este abrazo, porque no eres más que una amiga, solo eso una amiga, no eres nada, nada más……eres una chica……no puede haber nada entre nosotras, yo no siento nada hacia ti, sé que tu sientes pero no puedo sentirte…..aunque tu abrazo es tan reconfortante, tus caricias suaves, aunque tu voz es tan dulce cuando hablas conmigo, aunque me llenes de paz, pero esto es solo amistad, solo eso, así que no me importa que te marches donde quieras, no pienso extrañarte, no puedo extrañarte, porque eres una chica, también lo soy, así que no puede haber nada entre tú y yo…….de repente se soltó del abrazo, y le dijo, me tengo que ir, espero que encuentres lo que estás buscando, para salir corriendo por la puerta sin volverse a verla.
Se marchó molesta, había algo que le dolía, algo que la enfadaba ¿porque Estela tenía que ser siempre así, porque tenía que ser siempre dulce, amable y gentil?Estela la siguió sin perder su paso, para agarrarla, para frenarla y abrazarla con cariño y gran dulzura, no entendía que era lo que le molestaba, pero para Elena ya era suficiente y se volvió a separar.
_ perdóname Elena, no volveré a hacerlo nunca así que…..no pude evitarlo…..así como……como no puedo evitar tampoco. Mirándola tristemente, intentando sonreír,
En un gran atrevimiento por su parte la cogió velozmente para besarla, pero la resistencia de su amiga no estuvo tan brusca, permitiendo ese beso por un instante, pero de repente la separo con un empujón.
_ ya te dije que yo no siento nada de eso por ti, cuantas veces tendré que decírtelo….le dijo Elena enfadada, limpiándose las huellas del beso.
Entonces se despidió diciéndole que por favor ya no más, que no la siguiera, ni tratara de convencerla que debe quererla, porque no es así, pero Elena se sentía a la vez triste y no comprendía ese sentimiento por una amiga que se marcha.
Esa fue la despedida que tuvieron las dos amigas, Estela siguió su vida sin Elena, lo que resultaba poco divertido, se dedicaba a hacer lo mejor su trabajo y bueno a vivir.
_ Buenos días preciosa, me desperté y como no te sentí tu piel suave, quise buscarte por la casa, abrazándola por la espalda.
 _ Quería un momento de intimidad para mí misma, en realidad eres tan sincera. Soltándose de su abrazo
_ ¿Qué te pasa esta mañana? ¿Te molesta que te abrace? Le pregunto la mujer molesta.¿Creí que querías olvidar el pasado? a fin de cuentas dime, ¿qué esperas de esa chica?, yo estoy aquí ahora y rehúsas mi cariño.
_ Mira es mi problema lo que yo quiera o no quiera, no me pidas que borre todo con un chasquido de dedos, además esta mañana no tengo buen día, es preferible que te marches, no quiero enfocar mi en ti,cuando lo estoy conmigo misma. Dijo algo molesta
_ Vale como quieras, la beso en la frente y le acaricio el rostro como sinónimo de despedida, pero sabes que conmigo tendrías un presente, será eso lo que te molesta, ¿que no se ella quien te está acariciando ahora? Solo piénsalo y no te sigas engañando a ti misma.

Cojió su ropa y se marchó, dando un ligero portazo, quizás tenga razón que a fin de cuentas, no puedo olvidarla, por mucho que quiera, aunque  ella este feliz haciendo su vida, ni siquiera me extrañara.
Empezó a recordar donde se había conocido con Elena, su mirada se perdía en sus memorias, recordando ese primer encuentro, esa primera sonrisa, aquel amable tono de voz regañándola, esos ojos que trasmitían dulzura, esa seguridad que mostraban, esa mirada donde se perdería una y mil veces, entonces se paró y se preguntó en alto. ¿Porque seguir pensando en ella?, de repente escuchaba su risa, ¿que estarás haciendo ahora?
Pues lo que no se imaginaba por un momento es que Elena pensaba en ella día y noche, se sentía culpable por su comportamiento, cuantas días se pregunta,¿me abras perdonado haber sido tan dura contigo?, había dejado todos sus planes, estaba perdida, no le importaba nada desde que Estela se marchó, si pudiera iría ahora mismo a donde estas para decirte lo que te extraño, lo que siento, no tuve valor para hacerlo cuando te fuiste y ahora ya es demasiado tarde, ojala pudiera ser honesta por una vez, pero aún no sé qué es lo que siento por ti, aún tengo dudas porque se supone que debemos ser amigas.
Se que ahora mismo estarás haciendo tu vida, que seguro que habrá aparecido una mujer que te trate mejor que yo, sin embargo yo te extraño y me siento triste desde que te marchaste, ¿Por qué no me dijiste a donde ibas, ni siquiera tengo un numero para poderte llamar?
El día fue largo, como todos los días, y se encontró a tomar algo con la amiga de ambas, que creyó que ya era el momento para darle el sobre, la veía tan entristecida.
_ Creíste que se marcharía sin dejarte una señal, que tonta eres. Tocándole la mano
_ Crees que aun……. Es decir ella. Entonces se giró para evitar que la viese su amiga, no le gustaba que nadie la viese así
_ Tonta, un amor tan grande, como el que ella, ha manifestado por ti, no creo que se acabe en unos meses… ¿o tú crees que si?, bueno yo me marcho he quedado, haz lo que te diga tu corazón, al fin y cabo él te llevara a buen puerto, tú decides que hacer.
Su amiga se alejó, esperando que ya Elena acabara con su sufrimiento e hiciera lo que tenía que hacer, la miro como observaba el sobre sin abrirlo, es lo último que vio al alejarse.
Si hacía uso de ese sobre, seria admitir que sentía algo y quizás no siento nada, solo es que extraño a una amiga por sus atenciones, sabiendo que podía contar con su apoyo y su fuerza, ¿sería tan fuerte como antes? ¿Habría alguien que le haría sonreír? Entonces sus ojos se llenaron de lágrimas.
Quería escuchar mi nombre de nuevo de sus labios, quería escuchar que me extrañas más de lo que yo te extraño, yo te necesito…….y te….amo, apretando el sobre entre sus manos, rodandole lagrimas a borbotones.
Quiero escucharte Estela, abrió el sobre temblorosa de nervios, miro el número de teléfono y rápidamente le llamo desde su móvil, no podía esperar ni un minuto más.
Cuando estela cogió el número, aparecía como desconocido y como estaba bastante ocupada en su trabajo, creyó que se trataba de su amante, entonces le dijo, no quiero parecerte maleducada, pero estoy hasta arriba de trabajo, no puedo hablar ahora contigo ¿de acuerdo? Te llamo después, ¿sí? Bueno hasta luego y colgó.
Elena no pudo decir nada, no le dio ni tiempo, acababa de escuchar su voz que golpeaba fuerte en su interior, esa maravillosa y dulce voz con ese acento tan particular, no se había sentido nunca así, pero debía ir a buscarla, sabía que debía hacerlo, porque esta emoción inexplicable que le recorre todo el cuerpo, no puede ser solo por una amiga.
Estela pensó sino es Elena no quiero estar con nadie, sin embargo no sabía si era bueno aferrarse a un imposible, creo que tendré esa llamada, porque no es bueno que suspire por Elena, no es bueno vivir así siempre.



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