Apreciar al ser querido, darle su valor, es considerarlo digno de afecto y reconocimiento.
Busca siempre el bienestar de la persona amada, por eso conócelo, descubre su riqueza interior, encuentra los medios para su crecimiento y desarrolla la plenitud de su ser.
Dile siempre lo que piensas, y vive lo que dices, esa es la coherencia, vivir y tratar de vivir siempre lo que se promete es ser coherente.
El amor es comunicación, es el encuentro íntimo de dos personas, el dialogo constante de dos mentes, dos voluntades, dos corazones, dos cuerpos.
El amor produce esperanza, confianza en otro y en el futuro de los dos, la falta de esta causa, produce apatía, desinterés, desconfianza y desaliento, el amor es entrega porque es ponerse en manos de otro, regalándose y dedicándose a él.
La generosidad implica nobleza y sinceridad, implica darse sin medida, sin conveniencias.
El amor no es egoísta ni soberbio sino humilde servidor de la persona amada, reconociendo en ella un don digno de ser cuidado con lo mejor de uno mismo.
El amor es una invitación a crecer en todos los aspectos, es invitar al otro a ser mejor, es ofrecer un camino de realización personal.
El amor no consiste en la edad, sino es un estado de vitalidad y renovación interior, aunque esta palabra se use más por determinar una época de vida, por eso el amor es joven por ser y tener que ser siempre bueno.
Dar luz significa saber iluminar y guiar la vida de la persona amada.
En el amor existe un llamamiento constante a la persona amada para que sea luz y a la vez una llamada a ser luz para nuestra pareja.
El amor es dinámico, es actividad continua en bien del otro, es esfuerzo efectivo para edificar su personalidad, implica variedad en sus manifestaciones y evita la rutina en el transcurso del tiempo, porque hay que llegar a la meta, porque el amor en si es un gran objetivo por alcanzar.
El amor es el núcleo de la vida misma, hay un dice que dice que el que no ama, no vive, porque el ser humano está llamado a amar y amando es como construye la vida, crece en su personalidad y a la vez ayuda a otro a crecer.
El amor no puede dejar de ser optimista, aunque no deje de ser realista, el optimismo implica esperanza y la ilusión de un futuro mejor para sí y la persona amada.
El amor requiere de firmeza y constancia en mantener lo prometido, de nada sirve emprender un camino sino se llega al término del mismo.
Amar es querer con la fuerza de voluntad más que con los sentimientos, es la expresión más auténtica de la decisión libre y personal de buscar el bien del otro.
El amor exige el sacrificio entendido como ofrenda, como don y esto implica callar el propio egoísmo, sin dejar de exigir lo que en justicia corresponde,
El amor no puede dejar de ser trabajo, acción continua, esfuerzo constante por lograr la culminación en cada instante, no solo al final de la vida.
El amor es único porque no es repetible y al mismo tiempo es universal porque es común a todos y dirigido a todos.
Para amar se necesita mucho valor, se necesita garra y valentía frente a una mentalidad adversa, que ha desvirtuado el sentido del amor y lo ha convertido en una expresión más del egoísmo.
El amor es el jugo de la vida, es lo que da sabor a la lucha y al esfuerzo diario, es el alimento de la propia historia
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